Refugio necesita más de mil donantes

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Guayaquil (El Universo). – La calle ha sido su ‘hogar’ por más de 20 años. Tiene 56 y amanece sobre cartones tendidos sobre su triciclo en las calles del centro de Guayaquil. Su jornada empieza y remplaza los cartones por un saco abierto en el contorno del vehículo. Ahí deposita toda botella plástica que recoge a su paso, mientras camina hacia su cita diaria en Pío Montúfar y Manabí.

Son las 09:00 y Antonio llega puntual, el martes 7. Ahí se une a los más de 20 que hacen fila en la parroquia Santísimo Sacramento. Las puertas se abren y el ambiente es otro. Los reciben con miradas bondadosas, en el segundo piso de la sede religiosa. Allí funciona RESA (Refugio del Espíritu Santo), un espacio para atender a las personas en la indigencia. El 11 de septiembre se aperturó.

“Es un lugar donde las personas curan sus heridas, emocionales, espirituales, psicológicas, materiales, se fortalecen y se les da acompañamiento para que puedan reinsertarse socialmente”, dice Ney Galecio, coordinador del centro, iniciativa de Cáritas, de la Arquidiócesis de Guayaquil.

Pero para su sostenibilidad, el centro proyectó recibir aportes –desde $ 5 mensuales, pero pueden ser bimestral, trimestral o anual– de 1.300 ‘padrinos’, pero no llegan ni al 10%, sostiene. Es decir, hay un déficit del 90% en la captación de recursos. Al momento funcionan con las donaciones de Isabel Noboa, de las empresas Pronaca, Calbaq, entre otros benefactores. Ante ello, Galecio hace un llamado a quienes quieran ayudar en esta labor.

Quienes deseen aportar pueden hacerlo en la cuenta corriente 45920941 del Banco de Guayaquil de la parroquia Santísimo Sacramento (RUC 0992704136001). Informes al 240-0931 o 099-2148-863.

En RESA, las personas de la calle deben seguir normas de convivencia, como respeto, limpieza, entre otras. Entraron 40 personas y quedan 25. Ellos son parte del primer grupo, que será atendido por seis meses. Son dos grupos por año, sostiene el coordinador.

En cerca de dos meses, los beneficiarios han recibido atención médica, psicológica, alimentación (desayuno, almuerzo y refrigerio) y talleres de bisutería, arreglo de bicicletas, jardinería. También les han dado medicinas, ropa y zapatos donados al refugio que atiende de lunes a viernes. (I)

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